Publicado: 25 de Octubre de 2019 a las 17:08

Para que nuestra instalación de climatización sea eficiente sin aumentar la factura de electricidad, se puede hacer un uso razonado de la misma que no necesariamente requiere un estudio profundo sobre el tema. La cuestión es que estemos a gusto pero teniendo en cuenta la estación del año, lógicamente no se trata de tener frío en verano de modo que nos tengamos que poner la americana como en la tele, ni exceso de calor en invierno, hasta el punto de casi andar desnudos.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que por cada grado que queramos bajar en la temperatura, tenemos un aumento de alrededor del 8% del consumo de electricidad, así que no conviene poner el termostato a una temperatura muy baja. Es mejor que el ambiente se vaya enfriando o templando progresivamente hasta alcanzar la temperatura adecuada para que nos sintamos bien de forma saludable, en verano sería entre 25 y 27 grados y no más de 21º en invierno. Por otro lado, no es bueno que haya gran diferencia de temperatura entre dentro y fuera.

Aquí dejamos unas indicaciones que pueden ser útiles:

-  Procura un enfriamiento progresivo de la estancia, elige un equipo con tecnología inverter.

-  Cuando llegues a casa o al trabajo, espera unos minutos (de 5 a 10) antes de encender el aire acondicionado y apágalo 30 minutos antes de salir porque la habitación va a conservar durante un tiempo la temperatura alcanzada.

-  En vez de apagar y encender continuamente el equipo, déjalo encendido a una temperatura más alta, así se evita el sobre-esfuerzo por parte del equipo que provoca además un consumo más elevado de energía.

-  Si te vas a ausentar varias horas conviene apagarlo para evitar un consumo eléctrico innecesario.

-  Los modos “eco”y los sensores de presencia te ayudarán a hacer un uso más eficiente y a no hacer un consumo inútil de energía.

-  No dejes puertas y ventanas abiertas mientras esté funcionando el aire acondicionado, así se evitan pérdidas de energía.

-  Cierra cortinas y baja persianas durante las horas de más calor  para evitar el sobrecalentamiento de la casa y ventila en horas de menos calor, aprovechando el aire de fuera para refrescar la estancia.